Él no tenía idea de cuánto me podía importar
todo esto. Últimamente sé que no tenía ganas de nada, y era normal que no se
creyera que estaba loca por él. Todo me daba absolutamente igual, como cuando
pierdes el rumbo y tienes un largo camino que hacer. Demasiado débil para
rendirme, y demasiado fuerte para perder. Sabes que no quiero levantarme cada
día a tu lado sintiendo que eso es lo que quiero para el resto de mis días. No
quiero llamarte cada día durante horas, ni tener siempre de qué hablar. No
quiero nada de eso, pero te quiero aquí, conmigo...y que decidamos entonces qué
camino toma la historia, cuántos obstáculos por pasar, o cuánto dura un
sentimiento sin fecha de caducidad. Bajé la vista y en sus ojos vi la verdad, y
daba realmente igual el resto del mundo…

No hay comentarios:
Publicar un comentario