Cuéntales cómo te sentiste la primera vez que te miró; cuando de vuestros ojos saltaron chispas a causa del fuego que empezaba a arder en vuestros corazones. Diles qué fue lo primero que pasó por tu mente cuando rozó tu mano, cuando el estómago se te encogió y el corazón te dio un vuelco.Confiesa que, hasta el momento de conocerle, nunca te habías visto con el valor suficiente para afrontar tus sentimientos y que jamás nadie pintó una sonrisa tan grande y tan sincera como la que él te ayudaba a dibujar día tras día en tu rostro. Si quieres, explícales también que por las noches te acompaña en tus sueños.¡Atrévete a decirles que no estás enamorada!
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martes, 12 de abril de 2011
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